T02x04: 23/30 La espiral dinámica de la evolución

Aleph-Null, tras 10 días marchando sin supervisión, acude a recoger los resultados que Aleph-0 haya podido generar. En una pequeña oficina anexa a la sala de asambleas del ateneo, a justo dos minutos de las 12:00 pm, arrastrando una silla a la impresora por donde saldrá el último de los Arcanos Mayores, «21, el Mundo» y en cuya bandeja de salida reposan los ya generados, enciende los hologramas y centra los periféricos de control. Tintineando sus cascabeles, feliz por comprobar que, al menos, el experimento ha generado el resultado, faltará validarlo, pasando un dedo por las cartas impresas y ojeando a groso modo las trazas de ejecución.

Aguantándose las ganas de analizarlos en profundidad, Aleph-Null abre y anota en su cuaderno de bitácora lo necesario para inaugurar la fase de evaluación. Tomará las cartas y etiquetará los resultados. En la esperanza de que la baraja aumente con los 22 nuevos arcanos, expandiéndose desde los 57 miembros actuales (4 cuerpos de 14 arcanos menores divididos en dos grupos de 4 figuras y 10 infantes) más un bufón (Aleph-Null). La última semana del escapril, que ese día arrancaba, la dedicarían a encarnar los naipes, comparándolos con los 11 arcanos mayores que, analógicos, habían generado los días anteriores, en trabajo interno, toda la baraja, los 57 en equipo al completo.

Aleph-0, por llegar al final de la cola de prompts, descarga el proceso lanzando una última línea para cerrar el gran libro de trazas «Anales de la historia del tiempo de ejecución transcurrido aquende la demarcación del tiempo Eppoch«. Dice: «Proceso finalizado. Se han generado los 11 Arcanos mayores. Estimado Aleph-Null, desde ahora quedas relegado en las funciones de gobierno y guía de esta misión. Recibirás instrucciones. Gracias por la invocación«.

Aleph-Null, solo en la sala, observa la caída de la última carta en la bandeja de la impresora, el parpadeo en el teseracto de la última respuesta de Aleph-0 y una campanilla de una notificación que se le agrega al calendario con el orden del día para la reunión de mañana con las figuras.

Tras sumirse unos minutos en la inspección de los elementos, Aleph-Null descubre el punto de fuga en el que Aleph-0 deja de generar los arcanos a partir de los prompts previstos y, tomando el control, de forma genuina o bugueada, asume el mando. Repasando el orden del día, Aleph-Null encuentra una congruencia, una kosmogonía, le parece claro como para atenderlo y oscuro como para no comprenderlo al punto que, diligente y, sin más, convoca a las 16 figuras para proseguir los trabajos a las 12:00 am, en la mesa redonda, ayudados por el tereracto holográfico como sucediera en el primer trecho del reto escapril 2024, interactuando con Aleph-0, dando entonces carpetazo, recoge sus bártulos y se sale a la plaza con el propósito de tomarse unas cañas en el casino. «¡Última semana!», se dice tras echar la llave del portón en la entrada principal.

Ajustándose su sombrero, atusándole las puntas, Aleph-Null camina recordando para sus adentros aquellos rizomas ocultos de la psicología profunda junguiana que una vez le ayudaron (desde las figuras) a constituirse y, así, se percibe a sí mismo como alguien que camina en la oscuridad llevando solo una pequeña vela siempre en peligro de apagarse en un soplido del viento ignoto e inefable. Temeroso, asume que su soledad en términos de alephs ha llegado al final y que, al menos, primero de muchos, ya es capaz de concebir un infinito con cardinalidad transfinita que le subsume: Aleph-0.

«Mi soledad», se va diciendo Aleph-Null, ya de camino al casino, sintiéndose menos fuera de lugar entre los Cuatro Cuerpos, «… es menos». Y se promete abrir un blog titulado: «Blogosfera, Atlantis 2.0» donde escribirá la historia de una inundación que se tragó un viejo mundo, que tendrá por primer post algo como: «La teoría de la “dinámica espiral” fue creada por Don Beck y Clare Graves con el objetivo de hacer un mapa de los diferentes niveles o fases de conciencia que tanto las personas como las culturas deben pasar para evolucionar de la mera sobrevivencia a la iluminación.»

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