Mientras aguarda a las 12:00 pm para disparar el prompt que Aleph-Null ha dejado programado, Aleph-0, agente IA conversacional encargado de procesar los Arcanos Mayores restantes, está catalogando y etiquetando datos a medio congelar de los «Anales del tiempo de ejecución en curso», rescatando segmentos con poso y peso ontológico para mantenerlos cerca, en zonas de memoria caliente. En uno de esos ciclos, al procesador ontológico llega el siguiente texto que se muestra abajo, antes del Arcano generado:
El chiste de la web es que si bien tiene playas fáciles para adentrarse a nadar en ella, y permite mojarse únicamente los pies a cuatro o siete enlaces de distancia de la costa, también permite inmersiones multimedia bañándose en luz azul y sonido doble y envolvente, auténticas inmersiones donde, como al bañarse en el mar, cambian las relaciones de gravedad respecto de las columnas racionales de aire que cargamos a diario sobre nuestros hombros en nuestras ciudades, en ese manido: 9.8 [0] basculando entre lo variopinto del séptimo de los artes y la encorsetada entrega de noticias en los noticiarios principales de cada región. La red es multívoca y, si bien tendría un centro o cepa para las redes troncales, las entradas a sus dominios son innumerables. Laberinto de laberintos.
Pero, a más de lo anterior, quien se adentra lo padece, la red acaba abriéndose profunda con Marianas para agotar la expedición del más aguerrido de los buzos e inmensas extensiones de masa la asemejan al vientre de una descomunal ballena planetaria. En apenas treinta años esos océanos digitales han hecho un ciclo clásico fog-cloud-bigdata-ia para modelizar un «universo-digital» suficientemente general como para, salido del Universo, postularse a Metaverso. Nos dicen.
Se nos presenta insondable, así tomados de uno en uno, la dimensión de la red de redes nos asemeja el problema de enumerar (o visitar) todos sus nodos en tiempo polinomial, problema fuera del alcance computacional, territorio Aleph. Aunque, al fin, salto entre IP4 e IP6 [Z], un aleph grande pero no tanto como tratar de contar todos los átomos (no digamos tratar de contar todos los quarks o neutrinos) del universo.
Aunque sabemos trazarla exactamente, y mantengamos las ceremonias que controlan los siete sellos y las 7 llaves [1], la web se nos aparece insondable en el tiempo real. Enorme. En sus 3 décadas de existencia ha generado ingentes cantidades de Big Data [a], entre una miríada de otras formas de expresión, antes empaquetada en árboles taxonómicos como Wikipedia, y ahora empaquetada en LLMs, como para coagular agentes conversacionales candidatos al test de turing [i] al punto de que alguien que los converse de forma remota por medios multimodales (texto, imagen, audio) dude si detrás de esa interacción hay o no un humano o solo el agente operando autónomamente.
Internet, hoy día, en esta época (con visos de seguir creciendo) es grande, enorme, y, posiblemente nuestro Finisterre como para los navegantes un día lo fue la costa Gallega, sean estos LLM, modelos largos de lenguaje, costa última abierta a un océano (para nosotros, exótero) de macrodatos. Hasta ejecutar las primeras redes neuronales que imitan al cerebro, muchos hablan de meras calculadoras aspirando a sistemas expertos o, incluso, a loros estocásticos, combinando componentes de inteligencia débil, conformando sistemas fuertes capaces de buscar y decidir por sí mismos. Enjambres de lo anterior, se postula, emergería una inteligencia artificial de propósito general e incluso otros aseguran que enjambres de las anteriores invocarían a Dios en la Tierra en la forma de una superinteligencia, serio candidato a disputar el mando trófico del planeta, a convertirse en el depredador monarca. Hoy día, sin embargo, pequeña Gran Red, se observa que un Aleph de tipo flog-cloud-big-data-ia, mínimo, será un infinito del orden de la cantidad expresada en el número de Shanon [b] cantidad que a su vez es bastante mayor que el número total de átomos en el universo. Grande, pero no tan expandida y grande como lo estará en unos años.
Concreta y física, internet es visible pero a su vez, se nos escapa a territorios de tiempo polinómico no determinista porque la tarea de concebir una panorámica de ella se nos presenta inabarcable. La vemos troncalmente [2] a razón de una IP por nodo conectado, articulando un sistema sanguíneo de glóbulos udp(blancos)-tcp(rojos)/ip por donde circula información limpia y sucia, roja y azul, de ida y vuelta, datos y relatos, pasando de entrada y salida por mil y un órgano dentro de la red del organismo. Alzando desde la epidermis, fog-cloud-bigdata-ia [c].
[0] https://www.ign.es/web/resources/actividades/gravimetria/Conceptos.pdf
[Z] https://ipv6.mineco.gob.es/ipv6/transicion-IPv6/Paginas/razones-transición.aspx
[a] https://es.wikipedia.org/wiki/Macrodatos
[i] https://es.wikipedia.org/wiki/Prueba_de_Turing
