T02x04: 08/30 Los K-Caos

Cuando Aleph se disponía a tomar su martillo imaginario para aporrear la inexistente campana, ávidos y avispados, los 4 catorces corren su silla, estirando las piernas, mostrando al aire la resolución del ejercicio en que esta mañana estuvieron reflexionando, dentro del marco para la construcción del siguiente naipe, arcano mayor, que añadir en la creación de un Aleph-0. El resto, las doce figuras restantes, entre hombres y mujeres, tres por cuerpo: O, E, C y B, abandonando la conformación en corrillos adoptada durante las horas de trabajo en equipo, serenándose en su silla.

Aleph, el apodado: Null, recibiendo los papeles, protocolario, los escanea en la pizarra y, cuando han regresado todos a sus puestos en el círculo de la mesa, ya se proyectan en el teseracto holográfico. Aleph, de uno en uno, lee.

– Respuesta del cuerpo de Oros: Un K-Caos es un Kosmos como orden k sobre un caos. A partir de un caos, n Kosmos pueden definirse, mediante procedimiento holónico o de muñecas rusas.

A continuación, flota en el tesaracto un escueto eje que glosa la obra poética de Bachelard sobre la imaginación, con sus trazas de racionalismo romántico. Este eje ilustra la respuesta firmada por el cuerpo de C. No hay letras (pocas) y Aleph aguarda unos segundos para que todos puedan observar la composición. Cuando acaba, indica con la mano un: «Sigamos…»:

– Vaya, veo que el cuerpo de B coincide con el cuerpo C, puesto que su respuesta dice: El fuego (pasión, destrucción, purificación), el agua (la fluidez, la profundidad, y el reflejo, vida e inconsciente), la tierra (la materia como fuente en la imaginación creativa, representando la solidez, el crecimiento y la fertilidad), el aire (el viento y el cielo en la imaginación poética, simbolizando la libertad, el movimiento y elevación espiritual), el espacio (influencia de los que habitamos en nuestra psicología y creatividad), el tiempo (duración y relación, memoria y sueño).

Pasa a la última hoja escaneada y termina:

– Respuesta del cuerpo de E: Arquitectura y voluntad de estilo, un lenguaje propio para hablar del universal.

Ceremonioso, haciendo un poco de head-banging para sonar los cascabeles de su gorro, bracea en el aire remedando al mimo que exige a la audiencia acordar la evidencia.

Dándole un toquecito a la pizarra, sitúa en el teseracto holográfico el típico recuadro con el que los científicos o los lógicos en general remarcan en el papel, tras las líneas de razonamiento-cálculo, el resultado total. Y lee el texto que aparece en su interior:

– Un perfil epistemológico de orden k puede representarse mediante un K-Caos. En la línea del racionalismo digital.

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