T04x05.c: «Lo de la línea del criterio de demarcación: ¿Cómo era hace 10 años?»

Página de contacto del Clan Aleph http://plaza-aleph.tk Se trata de websocket sobre bluemix. Un node-red al que puede vérsele el código (e, incluso, si gustas, editarlo… Se hacen exportaciones a petición en: https://martinsantome.github.io/bot_alephbot/ (Hay que entrar por detrás del escaparate, por github no por la tienda). Ver nodos: plaza-aleph.tk/red NOTA para CRACKERS: You are not welcome. NOTA para HACKERS: We are expecting for you! Si entras en la sala ten en cuenta que no sabrás quien hay oyendo a menos que hablen y figuren en la pantalla. La conversación es volátil. Nosotros no guardamos los mensajes pero lo más seguro es que bluemix sí. Hablad bajo.

La secuencia de generaciones, amiguitos, obliga. O, al menos, si no obliga, constituye. Usté, tú y yo, y nosotros, todos, ellos también, vosotros incluídos somos producto (si se me acepta la rendición al mercado único ante el Plan Bolonia y se levanta acta pública de la muerte de las humanidades en las universidades; somos producto) de las generaciones que nos preceden. Obvio.

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Hacer sencillo los complicado es una acción. Complicar lo sencillo es otra. Quien diga que el análisis es mejor o preferible a la síntesis es que no ha entendido nada. Ambas medidas son mediantes y durantes necesarios para el devenir personal y, si cabe, social.

Si algo se ha pretendido todos estos viernes en el #fridayChurch ha sido precisamente eso: establecer un espacio de análisis y síntesis libre de prejuicios en una u otra laya del obrar. Quien prefiera un Dios sin non serviams no ha entendido nada. Quien entregue su alma al no-dios o a Sat-an entonces no ha entendido nada. Otrora que los ciertos análisis y las ciertas síntesis ocurridas, semana tras semana, de 17:00 a 03:00, tengan valor más allá del holón en que se concibieron o deban atesorarse en holones formas y de cátedra. No lo creo, más, al menos hasta Kant, tampoco ha de importar a nadie.

Si algo hemos aprendido durante nuestro periplo, que ahora son cuatro décadas, es que lo bueno breve es colmo de la síntesis. Y, por contra, hallarse plenamente pérdido en un gran bosque de análisis es el estado de nirvana para un analista. El poeta tiene una gota de fragancia y hace un verso con ella. El prosista ventolea sus mil páginas editadas y encuadernadas y suspira rememorando el contenido negro sobre blanco del tomo. Son dos sensaciones de plenitud totalmente necesarias en la salud, y, por ende, toma y daca, yin yang y demás requetesabido mostrario de la dualidad.

Está bien y no pasa nada, la dualidad es algo bueno y cabal siempre y cuando no haya una excesiva mojigatez o una excesiva necesidad de agradar a Lucifer. Quien sale extremista por algún lado del plano medio deberá buscarse un buen lazareto para cuando decida regresar a la eutimia. En la ataraxia, quienes usan ora relojes de arena, ora de sol, ora atómicos, ora mecánicos, etc hasta ora cuánticos encuentra la paz. Quizás algunos se escandalizarán de que un enfermo haga patria y bandera de su enfermedad. Pues bien, yo os digo, amiguitas, ¿quién de ustedes que padece de hiperia quiere un botón rojo que le libre de ella? Así entendidos, hagamos, con todos, enfermos y no enfermos, la jornada a jornada, la semana a semana, todas nuestras primaveras.

Un ritmo tú sabes: pum-pum. Pum-pum. Aire dentro, aire fuera. Movimientos duales muy arraigados en nuestro cuerpo como para obviarlos en la noosfera. El corazón, la respiración, suma y sigue de una expresión digital muy clara y evidente: cero y uno o, de lo contrario: analógico. Todo lo demás, es decir, las ristras de ceros y unos o las ristras analógicas de «cosas», visto en su nivel estructural, es contingente. Cuidado, tengo abierta en la pantalla una secuencia de la película La escopeta nacional. A buen entendedor.

¿Qué vemos que el @acebuchesLab ha sido un lugar en el que lo analógico y lo digital conviven? Parece que se decía que: un mundo no nacía y otro no moría. Hemos insistido, todos estos viernes, en nuestra mirada holónica. No vemos así como se ve en eso que se decía. Un mundo no muere y otro nace. La relación es de otro tipo. El holón que supuestamente muere lo que le sucede es que es trascendido por algo emergente que le integra en un holón más ancho, amplio, abarcante y, en suma, existente.

Pues sí, se ha visto, quienes vinieron lo saben, tocamos acústico y eléctrico, hicimos streaming en live o no. Según se apeteció. Desde luego los millenials ignoran unos principios de netiquette que para nosotros ocupó la acrisolación de una red de relaciones a distancia. Y, puede pasar, para muchos de nosotros cueste interpretar en centígrados un termistor NTC.

En la última sesión, este último viernes, como despedida, un cordobés (que es hombre de bien) me enseñó el asunto del termistor. Para mí es suficiente ligar con modbus-tcp al internet esa sonda de temperatura. Como comprenderá el lector, a mí me interesan los centígrados. A mis consumidores, quienes verán las temperaturas que está midiendo el termistor (en este caso para maquinaria sanitaria), quieren ver centígrados y, algunos, a mí me monta tanto como Isabel y Fernando (el color amarillo tiene alguna denotación que normalmente no se connota; en la copa del rey pasó eso de no mezclar el negocio con la política…), algunos quieren ver Kelvins.

La cosa es clara para el cordobés. Yo, sinceramente, ando como pulpo en garaje. Le pido que me explique. Y él lo hace. Yo necesito que le llegue a mi automatizador la lectura de una sonda de temperatura para luego enviársela a una página web (sobre una plataforma mqtt). El cordobés me explica:

Un termistor es un termómetro de resistencia, o una resistencia cuyo valor depende de la temperatura. El término es una combinación de “térmica” y “resistencia”. Está hecho de óxidos metálicos, presionado en un cordón, disco o forma cilíndrica y luego encapsulado con un material impermeable tal como epoxi o vidrio, y nosotros no estamos hablando de PTC sino de NTC porque es lo que tenemos. (…)

Ni flowers. Que se dice. Me lo quedo mirando. Tengo tres termostatos de otro proyecto sobre la mesa, cerca de la RPi3 donde instalamos el automatizador y en cuya tty1 (unix, proyectada en un monitor vía HDMI) estoy visualizando como llegan los paquetitos tcp-modbus que envía la sonda a través de una pasarela hardware ad hoc. Vemos que la temperatura de la sala se sitúa entre los 23 y los 25. Y, sin embargo, según la sonda, estamos en mil quinientos o seiscientos. El termistor, se entiende, no habla de centígrados. Además, yo, que soy muy listillo para las tonterías no empíricas me apresuro a encerrar en la palma de la mano el fastigio de la sonda y, ¡zás! sopetón en el log de la pantalla: los paquetitos tcp-modbus informan cada vez de un número menor: mil cuatrocientos,…

¡Esto no funciona! Exclamaré desolado pensando que a mis usuarios les descenderán los centrígrados en el bonito termómetro 3D que le hemos renderizado en el HTML de su WebAPP cuando las máquinas que están siendo monitorizadas se calienten y la aumenten. Me dejo caer desolado. Debemos entregar el proyecto y la conexión no avanza. ¿Cómo salir de este embrollo?

Será el hombre de bien, echándome un capote e insuflándome aliento, quien tratará de aclarar: Un termistor NTC, cuando la temperatura aumenta, la resistencia disminuye. A la inversa, cuando la temperatura disminuye, la resistencia aumenta.

La cara del compadre es de máxima blancura. Evidente, ¿no? Me lo quedo mirando, luego miro al log de la pantalla, necesito una transformation, tú sabes, una fórmula que sea capaz de convertir eso raro e inverso que mide el termistor con la natural y corriente y mondante y, ¿verdad amiguitos?, común temperatura ambiente.

¿Qué será eso que hace a unos humanos ser sensibles a los grados Centígrados de temperatura en que vivimos pero no a los Amperios y Voltios que ellos representan?

Pues sí, amigos, parece que hay un diferencia entre programar un bucle procedural o una estructura recursiva. Pero, dicen las mediciones en tiempo de ejecución, que únicamente de carácter estético. Es decir, bueno, nada que no se haya dicho ya. No hay ética sin estética. Entonces bien, ¿se imaginan un bucle que lanza peticiones asíncronas?

Existen dos claves que el nuevo paradigma abre y con las que se topará quien haya descuidado su formación eléctrica a cambio de profundizar en matrix. Podemos desconocer todos y cada uno de los aspectos relacionados en la electricidad:

La electricidad se manifiesta mediante varios fenómenos y propiedades físicas:


  • Carga eléctrica: una propiedad de algunas partículas subatómicas, que determina su interacción electromagnética. La materia eléctricamente cargada produce y es influida por los campos electromagnéticos.



  • Corriente eléctrica: un flujo o desplazamiento de partículas cargadas eléctricamente por un material conductor. Se mide en amperios.



  • Campo eléctrico: un tipo de campo electromagnético producido por una carga eléctrica, incluso cuando no se está moviendo. El campo eléctrico produce una fuerza en toda otra carga, menor cuanto mayor sea la distancia que separa las dos cargas. Además, las cargas en movimiento producen campos magnéticos.



  • Potencial eléctrico: es la capacidad que tiene un campo eléctrico de realizar trabajo. Se mide en voltios.



  • Magnetismo: la corriente eléctrica produce campos magnéticos, y los campos magnéticos variables en el tiempo generan corriente eléctrica.


Y, sin embargo, sabemos que una variable (que es un puntero) cuando toma por valor a un determinado objeto y recibe una transformación sobre alguna de sus propiedades en rigor no suele ser la variable quien se altera sino la misma posición de memoria en que se alojan las propiedades del objeto. Esto es que cuando la cosa deja de ser síncrona y se vuelve asíncrona primero que obstaculiza el cabal entendimiento del informático. Efectivamente, la idea de que la misma memoria sea compartida por distintos procesos paralelos independientes que la manejan convierte a las frágiles y gentiles divulgaciones que se hace del paradigma cuántico (donde los haces de probabilidad se conjugan con la turgente realidad consumada) en juegos de niños.

El segundo punto que hace estallar la ataraxia del informático clásico es que el procesamiento asíncrono pierde correspondencia con el reloj de la CPU en que se ejecuta. Durante la ejecución de software síncrono el 0 de cristo es nítido y meridiano y cualquier evento o reflexión que ejecute el código será cronológicamente ubicada en la secuencia de pulsos de esas CPU. Antes bien, el programa que arranca los procesos asíncronos se descuelga y permite que mundos ex-nihilo nazcan independientes como probabilidades distintas dentro de un campo cuántico cualquiera. Con evidencia, la idea de un ego asociado con una red eco, es decir: ego y res extensa cartesianas conjugando, supone, con toda probabilidad, la aportación de esta época a la tradición perenne, a la espiral de la evolución de la conciencia, o, mero, a la cadena sapiens.

El informático sabe cosas,  pero ignora otras, por ejemplo, para muchos, más evidentes (¿más físicas?), por ejemplo, la ecuación de Steinhart–Hart. Es así que el cordobés me ve desolado y se aleja en silencio. Se sienta en su máquina y abre un editor python. Hace tecleos varios y mueve el ratón con diligencia. En dos minutos me azuza: ¡Mira, ven! Yo, que estoy desolado tratando de entender por qué las transformaciones JS no funcionan en el 1.9 y descubriendo que debo apresurarme a subir a 1.10 si quiero poder usarlas, al recibir la orden, me levanto y acudo. Allí está la ecuación, en llano y mondante y lirante python. Me lo quedo mirando: ¿Con eso tenemos centígrados? El hombre de bien asiente bajando la barbilla. Le digo: pues venga, que lo pasamos a Javascript.

Dicho y hecho. No se dirá que mis consumidores de la webapp ven a la temperatura descendiendo cuando aumenta en el lugar de medición; o que unidades de electricidad aparecen en la pantalla en lugar de temperatura en unidades no inefables (perdón por la doble negación) para el común. Un brasileño, que es hombre de bien, tiene preparada una interfaz Java a tal efecto, una WebApp con esos termostatos 3D. El automatizador reportará esas temperaturas mqtt a un bróker junto a la interfaz, en la nube.

Yo, que soy layetano y que no reconozco holón mayor sobre mi persona en lo que concierne a imperios, civilizaciones, naciones o cualquier otra categoría de la Aldea Global, entre el cordobés y el brasileño he hecho lo mío. Y, los tres (otros más hay en esta historia que hoy se quedan en los bastidores), en suma, hemos hecho lo nuestro.

Desde el @acebuchesLab jamás se ha pretendido otra cosa: que cada uno haga lo suyo.

El último de los viernes va por Stallman, dice así:

#fridayChurch Today we are closing for ever. Get the meetup.com to join next hacklab. Chains of the world, unity and strength!

¡Nos vemos, gracias por estos años!

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Entre muchas otras, mirar al dedo cuando el sabio señala a la luna constituye una de esas falacias tan propias y comunes del común. Si damos en ubicar dentro de una razón generacional a cualquier época de las que nos vienen desde la flauta Holhe Fels (la primera de las ciencias es la música) vemos fácilmente que el paradigma de los holones componiendo una espiral de evolución de la consciencia (Dr. Graves, Spiral dynamics) nos sirve que ni pintado para una mirada a la cuestión; si damos en ubicar dentro de una razón generacional a cualquier época, entonces, el sabio es aquél que se está asomando a la nonata razón venidera. Esta situación del sabio que integra y trasciende la razón de la época por mor de extenderla hasta su confín hasta su hez en los vislumbres de las características de esa nueva razón que aguarda en el fulcro consiguiente, esta situación, le permite señalar. Quienes no han comprendido la razón de su época en su totalidad, decimos que la alfabetización es la frontera para cualquiera de las razones de las que hablamos, verán al sabio apuntar a un sitio lejano. Mientras que se hable del dedo o del sabio la experiencia y la situación será estéril a la par que chata y superficial. Conozco un sabio, vecino del pueblo, que vive agobiado porque sus congéneres le ahogan con ínfulas de locura. Dicho esto, in memoriam, Leopoldo Panero, va por ti.

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Empero, lector, lectriz: Nada de lo que sucede dentro de aquéllas razones descritas arriba acontece totalidad sino mero coadyuvante a lo que sucede fuera de ellas. Insisto, junto con la idea de campana de Gauss y la necesidad que todo humano tiene de viajar desde la infancia hasta la vejez, habría que ubicar fuera de aquéllas razones a la locura de las Stultiferas Navis o a la «posible» manía con la que Trump rige el mundo, o, si acaso, las explicaciones de Facebook en el congreso (Facebook CEO Mark Zuckerberg testifies before Congress on data scandal, CBC News  Streamed live on Apr 10, 2018) apuntando a una luna de la que muchas veces las naives intervenciones de los congresistas se olvidan y, con ese mal enfoque, estéril y chato, gastar el poco tiempo que tienen para ejercer como fiscales populares hablando del sabio y de su plataforma.

Dentro de la locura, serán las fuerzas de la libido y sus ejércitos de emociones y centros de poder sexual los que orquestaran el asalto al cerebro y, en él, quien lo tenga, al territorio Logos en él delimitado. Podrá hilarse fino, y más fino si uno toma lecciones con Lacan para instrumentalizar el uso del yo en la protección de un Logos resiliente a las muertes pequeñas en las hembras y a las muertes por eyaculación en los machos. Cuando digo resiliente devengo el uso de un término que no se dedica a repeler o a combatir a su enemigo sino a sincronizarse con él para propagarse en la faz de la Tierra. Sean esas lecciones con tal piscoanalista buenas para analizar desentrelazando los matices que esos ejércitos pueden tomar si barbarizan, si colonizan, si evangelizan, si conquistan financieramente, etc. Parecerán capas de una misma definición de imperio y, puede, quizás, lo que le esté sucediendo a la corona española con la crisis catalana sea el siguiente desvencije desde Filipinas y Cuba. Simple y llana decadencia que tras Ortega y Gasset tenemos afincada en catapulta de un conjunto de proyectiles que nos lanzaron al sentido común los de la generación del 27. Todavía hoy día Jodorowsky, discípulo surrealista, aborda el pánico como, justamente, abandonar el territorio cercado por el Logos e internarse donde los ejércitos libidinales. Esa generación, con los millenials, es fulcro trascendido y caldo de cultivo para un pospánico que, de por mí, sería sustanciado en términos de inteligencia artificial y determinación del mundo extrasensorial. En la medida en que con los cinco sentidos la humanidad haya logrado fabricarse instrumentos para medir fuera de ellos se constituye algo sabio (vista macro del proceso descrito). Esa idea, nuevamente: alguien que señala. Y, quién sabe, quizás alguien, en el universo, nos esté viendo señalar. Y, ojalá, no se pierda describiéndonos y mentando nuestras ropas sino que abunde en la gestación del mundo que se avecina.

Tendremos en la hiperia (cuando llegue a la cúspide formal) una definición biológica a la par que sainete alopático para denotar y connotar una cierta activación homogénea de aquella voluntad de poder con que Nietzsche tuvo tantos encuentros invisibles al principio y velados en los últimos años de su vida; y, finalmente, como una doma que el terapeuta psiconalista, por el habla, logra sobre las monturas: Freud y Jung cabalgaron.

Uno conoce que el cerdo es un animal doméstico nacido fuera del reino salvaje. El uro, que guarda tiempos salvajes, es antepasado de un toro, también, nacido en las dehesas, fuera del reino salvaje. Son ejemplos. Hay pueblos que no comen cerdo. Hay pueblos que no torean. Otros, sí. La peste y, posiblemente, una intoxicación por cerdos, son explicaciones ambientales que la secuencia causa y efecto de un holón determinado no puede sino asignar (por definición y por hallarse teológicamente fuera de la dimensión) a la providencia o la voluntad divina. Y, mediante y durante esas asignaciones, establecer unos ritos que son explicación de unas rutinas, para su desgracia, muy útiles para los depredadores que acechan a las comunidades. Un holón determinado ignora las secuencias de causas y efectos que están sucediendo en el holón que lo contiene. Y, sin embargo, sufre, padece y participa de ellos. Y, en esas, integrar, con mitos mientras que no llegan teorías y demostraciones, todo cuanto sufre, padece y participa.

Es más, la visualización  de las neuronas brillando como en el mapa de una noche cualquiera, cuando enfocamos a zonas de metropolis (muy urbanas y casi plenamente iluminadas) le permite al doctor Álvarez (https://eaopodcast.com/etiquetas/transtorno-bipolar/) hablar de pleno empleo y total desarrollo en la Aldea Global en la homeomorfía psicológica que desde el territorio social transpola una imagen de activación psíquica individual cuando se formula en los términos de la hiperia:

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Al parecer, apunta el invitado que tras el doctor habla en el podcasts arriba señalado, en una revista del medio pusieron una encuesta en la que les sondeaban a los pacientes qué harían si dispusieran de un hipotético botón con el que de repente y en un solo instante deshacerse de su trastorno psicológico. La sorpresa pero constatación schopenhauriana y kierkegaardiana es que una vez delimitados los estados, por este orden, a) eutimia, b) hipomanía, c) manía, d) y siguientes… los grados que están antes del punto ce son deseables. Deseables. Tan solo el veinte por ciento de los encuestados apretaría el botón.

Con el criterio de la demarcación ¿quién está más loco: la congresista que quiere saber si los posts y los datos y las cookies o el trackeo son reales; o el presidente de la corporación que explica cómo la inteligencia artificial, en cinco o diez años, hará de su plataforma un lugar sin hate-speech y no únicamente útil sino, además, for good? ¿A dónde apunta el dedo del sabio, a qué luna? Hablen lo que quieran de Facebook y de Zuckerberg, pierdan horas de prensa tratando de la marca comercial y del personaje, ¿a qué luna? Este sabio, uno entre muchos, únicamente hizo eso de aplicar razones exotéricas a la razón generacional produciendo (telepatía en el caso de las redes sociales) efectos inexplicables. De esos donde la razón generacional debe suspender el juicio y postrarse servil. Y, sí, Akenatón Ra fue, eso, y nada más, un sabio con poder.

Insisto, nada de lo que sucede dentro de esas razones acontece totalidad. Personalmente, que no estoy interesado en tales asuntos, cuando señalo lo hago a los ojos de Amarna, y, luego, muevo el dedo a la frente de Drexler, señalándola, para, en esa escena (Escohotado, Amarna, Drexler – Sexo, Drogas y Rock and Roll), acabar señalando la epidermis (en conjunto) de Escohotado. Lectores y lectrices, bienvenida, una tarde más, al espectáculo más grande del mundo. Pasen, pasen, vean y… piensen…

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Una conseja se desprende del vídeo, mientras seas capaz de mantener sana la membrana de tu piel, lectriz, lector, habrá una jurisdicción donde cultivar locura y apresar saber. Ahí dentro es que acontece lo importante, porque, al parecer, todo lo demás es una ilusión. Get the cluster on!

Cluster as on http://sense8.wikia.com/wiki/Cluster.

Por fin, lector, lectriz, como excepción, vamos a revelar el truco. Esto no suele hacerse porque entonces el gremio padece y la ilusión se recorta. ¿Por qué lo haré? Bueno, no sé, yo creo en las hadas. Lo digo una vez más, con objeto que mi verbo haga luz suficiente para que esas hadas puedan hacerse. Será por eso. ¡Vamos! ¡A revelar el truco: atención, tres, dos, uno!:

Cuando el sabio apunta a la luna, estamos viendo la luz del Sol. Esa misma, ubicua, que, Dios nos la dé, vendrá cada mañana; y que la Diosa nos la bendiga.

Golpe a golpe, verso a verso, por Zambrano, la poesía es camino.

Gallardonegro, caballero de la Orden del insigne C. del Dragón y de Gea. Equinocio de primavera norte, 2018. Tartessos.

P.D: Insisto: Deseable… vean:

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