T02x03: «Novela corta: (se sigue), familia y red en tiempos digitales»

(nota, las imágenes corresponden al stream de donMeifen, sab 2/2/24)

https://escrivivir.co/2024/03/02/t02x03-road-map

(Nota de los redactores, hemos pillado al editor practicando su discurso inaugural. A solas probando la sonoridad de sus letras. La grabación la hizo con el móvil, y le hemos rebuscado en los archivos. Esta lectura sonora del texto de abajo se autodestruirá cuando el Editor descubra que se la hemos chorrimangado).

Lector (saludos), si vienes resiguiendo el hilo de la revista, puede que recuerdes las entregas de la T01:

No querríamos agregar un T02x03: «Novela corta: Desenlace«, por el momento. Parece (nos parece) que la novela debe dar de sí. Nos debatimos entre un post-nudo o un pre-desenlace; decantándonos (la mesa de redacción acaba de votar a mano alzada) por lo primero. Sin más, entonces, este mes lo dedicaremos a avanzar un poco ese texto.

Habíamos narrado la separación de Martín y Adam, despedida en el puerto, Martín se quedaba y Adam tomaba el barco. En el número T01x11 vimos a Martín en una vida nueva a un lustro tras los acontecimientos; y estuvimos con Adam el día siguiente tras el viaje dirigiéndole un «como decíamos ayer…» a un cuerpo de enclaustrados.

Algún avispado espectador podría concebir o alumbrar la idea fuerza que presenta tal «separación» como un acto de transición holónica, algo de mitosis, si acaso Adam y Martín hubieran conformado parte (¿hemisferios?) de un «todo» identitario, como decimos, dividido en dos. Igual así como esa sempiterna dualidad tan característica, patognómica, de nuestra psique (occidental).

La homeomorfía, el salto entre territorios, es de campeonato; por tanto, si ese avispado lector que vio la homeomorfía existe reciba de pleno y de conjunto nuestra admiración.

Realmente, era poco probable que alguien planteara tal salto. El autor de la novela, un sapiens moderno con problemas de ubicación en el mundo posmoderno cibernético que arrecia en su época; un sapiens despierto, súbitamente, obligado a libre albedrío (obligado, ya no puede volver atrás, quien lo probó, lo sabe…) ante zombies filosóficos que ya estaban en la Tierra y son sus semejantes y súbitamente despierto ante otros zombies filosóficos de nuevo cuño en forma de algoritmos de inteligencia artificial; era poco probable que este sapiens tratara de modelizar su inteligencia natural mediante el cuerpo de una novela. Que escogiera dos personajes uno para cada hemisferio.

Sabemos que si el lector no «cogió» el chiste de primeras tampoco lo hará con esta «aclaración». Y, sin embargo, vota a mano alzada la mesa de redacción para mantener el texto tal y como está, aunque, se ha subrayado, «se pierdan lectores».

Puede que este papel para algunos de estos lectores ahora «asombrados» o «mareados» resulte algo «reto» pero, se guarde y, con el tiempo, se regrese a seguir buscando dimes y diretes. Leerá el lector este texto como si leyera el texto que Assange ha liberado a la red encriptado y como último recurso para un «tirar de la manta» final. El lector ve letras pero, cifrado el significado, solo ve que eso: letras. Puede que se guarde entonces este texto, por ver si en el futuro consiguiera una llave. Este texto, lector, tiene voluntad de permanencia, voluntad de perenne. Sigue la tradición de aquellas stoas griegas, salones de «pensar» peripatéticamente («en movimiento»). Y, decimos, ¿agregando ese componente artificial de nuevo cuño?

Otrosí, por intentar dar ahora, aquí, esa llave: dirigiendo nuestra palabra a los otros lectores que no acrisolaron la homeomorfía y la situación les parece velada, simplemente, para abrir esta cerradura, habría que trasladar los dos personajes de la novela (Adam y Martín) con su pequeña biografía y su pequeño «relato de hechos» acontecido, trasladarlos a una zona distinta, donde estos dos señores ya no son sapiens en una novela sino la representación lírica de los dos hemisferios del escritor (o, mayestático, los dos hemisferios de un sapiens común). Parece que Martín va con el racional y Adam con el imaginativo. ¿Le parece al lector que la descripción de estos personajes en lo que va de novela coincide con el patrón?

Si así fuera y el lector que ahora no encuentra la gracia por ningún lado guardara el texto como «cripta» para un futuro donde se encuentre la llave, nos daremos por satisfechos. Habremos creado un «misterio» y, el tiempo, siempre el tiempo (bueno, en rigor, no el tiempo sino nosotros en el tiempo) habrá de poner a cada uno en su lugar. Podremos valorar con eso de «esta novela ha envejecido bien o mal…»

Si, de todas formas, el lector está por soltar el papel enfadado como una mona sintiéndose estafado por el retruécano, sepa que sin ira-libertad, si acritú-livertà, la mesa admite esa actitud, digamos, pecando de neurotípica o de neuro-sigo-a-lo-mío-que-aquí-la-cosa-es-onerosa. Pero, no nos rendiremos, ni encogeremos, ni autocensuraremos, tenaces, editorial, en mover el texto. Es más, apuntamos allí donde pusimos el «ya-te-lo-dije», donde nos ocupamos, fuera de la novela, de esbozar lo que, a todas luces será un proyecto de Final de Grado para cuando me termine la carrera de Psicología. Y que de momento, más novela que paper, un texto más lírico que científico, es solo un embrión. Apenas si una hipótesis apuntando maneras de tesis.

(…)

De sapiens, de construcción del yo, y de Martín, Adam y los Alephs.

T02x00: Piloto 2024

Ya ve, entonces, ese lector que estaba apunto de soltar, que no solo el hilo se ha tejido sin trampas (a pesar del gran salto de la homeomorfía), además, queda patente: se escribe a presente y se planea a futuro cada una de las letras aquí escogidas.

¿Habrá beneficio en que un escritor modelice su cerebro (o, «el» cerebro) con sendos personajes de novela y los haga líricamente danzar cosas sapiens tratando de representar la red energética entre hemisferios que él mismo está experimentando(o, las más veces, que otros experimentan y hacen paper con ello)?

Seguro que no es ni la primera vez ni será la última que alguien haga este ejercicio. En algún trozo del Ulises de Joyce o de la Rayuela de Cortázar seguro se hace esto (más y mejor). En los Diarios de Pizarnik, diría, incluso, que la novela misma bloquea la expresión de la poeta en la realidad.

¿Es posible escribir fuera de la red semántica que se despliega de las letras de Homero, de Cervantes, y de Shakespeare juntos (por citar un tandem; valga cualquier otra secuencia de autores? Y, lector, sí, creemos, nosotros, nohotros, aquí, ahora, estamos agregando un nuevo ingrediente (nos adherimos al state-of-the-art) a esa ceremonia catena-áurea de tradición psíquica-sapiens (y agregamos…), el componente digital, virtud y vicio de esta época.

Nótese cómo lo distópico nos está nublando el horizonte y no hablamos al lector del futuro, sino al del presente; o, como mucho, si el lector del presente guarda el texto, entonces sí, al lector-del-futuro-que-guardó-el-texto que no será igual al lector-del-futuro, cota generacional contemporánea. ¡No mires arriba!

Ahí el peak-oil (ahora vuelto fracking), el relevo en el timón trófico del hegemón global «a Oriente vuelve la luz», el Gran Reset, las Agendas 30 y 50,… es bonito leer las pullas y libelos que se están vertiendo en el panorama intelectual del Decrecentismo ahora que el 2008-crisis ya quedó forjando relato como dato en la Historia. ¿Quién atinó el pronóstico? ¿A quién le pudo un arrebato aniquilador de inmediatismo? Esa culminación neoliberal en una especie de anarcocapitalismo capaz de robarse todo el Arke: lo liberal, lo libertino, lo libertario. Barriendo con el espectro a su despensa. Todo el libre albedrío y, por ende, todas las conciencias: atrapadas-[para-bien-y-para-menos-bien] en un Único-empíreo-emporio que, según dicen, se autorregula mediante una «emergente» mano que no se explica solo por la suma de las partes.

Si tomamos como cota ancap el 2008: las posturas apocalípticas cortoplacistas desde las peanas abiertas en la gran depresión rinden cuentas ahora en el panteón intelectual y aquellos que mantuvieron posturas en la que nuestra destrucción era a medio plazo reciben el foco. Sus libros pasan arriba de los estantes, y se exponen en las mesas.

En Iberia (en todas partes similar) Fernandez Líria ha llevado a su Filosofía en Canal a uno de estos cachorros decrecentistas-colapsistas-ecologistas que recientemente se ha enfrentado por estos temas a su catedrático, performando para la grada su «matar al padre». Líria, abogado del diablo, le cede el micrófono, con esa distancia de quien, senectude, ya toca a retirada. Preocupándose menos de expresar su opinión o cantar su posición al respecto que en, por amor a la escena, servir de centro-árbitro-moderador entre el aspirante y el rey a punto de ser destronado. Ley de vida. Sea como fuere, lector, del presente, este texto es para ti: ¡a do or die!

¿Saldrá de este experimento lírico un aporte científico útil para seguir argumentando «por qué el ser y no la nada» en un siglo cuya escritura es algorítmica?

(Aleph busca en sus papeles, para terminar el discurso inaugural del número 3 de la temporada 2 de la revista digital escrivivir.co, comprobando si queda algo más que añadir. No lo encuentra, toma los folios, los cuadra, lanzando una mirada al equipo, todos con ganas de lanzarse manos a la obra) ¡30 días de novela corta, el 25 de marzo se cierra plazo para recibir aportaciones! (¡estruendo de sillas corriéndose!) ¡Un momento! (Aleph, levantando las manos) Una última acotación a modo de pistoletazo de salida (tirón a las riendas, frenazo en seco, un momentito más de atención; la mesa de redacción al completo ya había tomado papel y lápiz cada uno dispuesto a garabatear sus cuadernos se habían levantado veloces; regresan a sus asientos y atienden a Aleph con su «última acotación»); ¿dónde estaban los protagonistas de la novela? ¿En qué punto los dejamos en el nudo? Tengamos la deferencia de acabar esta primera reunión de contenidos recobrando el hilo de Martín y Adam. ¿Recordamos? Martín quedó en casa con la mujer y las niñas; mientras que Adam tomó un barco, con destino una facultad.

¿Quién se anima? (Adam mira a Teresa y Diego, se anticipa, tocándose el pecho. Aquiescentes, Teresa y Diego se relajan en sus sillas. Adam se envara, carraspea. Introduce y luego recita de memoria) Volviendo al texto de las entregas pasadas, en la última línea, Adam quedó en la tarima tomando el micro para iniciarse entre iniciados:

Otras pocas horas después, en la sala de actos, un secretario microfonado anunciará a la parroquia: «… así, por todo lo acreditado y expuesto, el solicitante…» mirando a Adam, de pie en el centro del escenario, «… queda adscrito y puede tomar la palabra».

Un aplauso gobernará la transición, Adam tomará posición en el atril, agradeciendo a la cúpula que le anima haciéndole pasillo en la tarima. Así habla Adam.

T01x11: «Novela corta: Nudo. El enclaustramiento de Adam y la neurosis de Martín»

(Adam se sienta. Teresa, sugiriendo las líneas previstas para desarrollar el hilo en las próximas semanas) No hago spoiler, pero, probablemente Adam arrancará su discurso con un: «Como decíamos ayer…«

(Aleph agita las palmas de las manos en señal de aplauso) ¿Y Martín? ¿Quién se anima? (Lucía y Alejandro, bis bis, hablan a la vez; Alejandro recula sonriendo. Lucía toma la palabra, igualmente, introduciendo y, no de memoria, sino tirando de libreta) Martín, por su parte, sigiloso como un gato, buscaba cucharita en la última línea, consumada la despedida, de nuevo en el hogar:

Martín, que se sabe en una época de colapso planetario, a dos milenios y medio de los babilonios (que aprovecharon el exilio fenicio para expandirse), ya con los párpados pesados como las persianas de un negocio al caer la tarde, reseguirá las sombras que una luna llena pinta en la verja, jugando a la pareidolia. «Una línea roja es esta noche…», se dirá al fin para sí, y, pasando por el aseo, se pondrá el pijama y, sigiloso como un gato, buscará cucharita en la cama.

T01x11: «Novela corta: Nudo. El enclaustramiento de Adam y la neurosis de Martín»

(Alejandro, declamando cervantino) Nuestro spoiler: Presumiblemente, Martín, ya en posición, se chutará una dosis de su pareja, olisqueándole la nuca ya en cucharita, para caer en el sueño. (Lucía, imitando a una diosa mesopotámica que recupera un alma) Cerrará los ojos, se relajará, soltará, en calma; un jarroncito con varias ramas de lavanda en la mesita hacen el resto, llegan a las fosas nasales de Martín unos copos de fragancia, completando la dosis de feromonas, y le rinde; una vez ha pasado el tornado, puede que se diga para sí un: Incipit vita nova.

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